Votar gestores públicos es arriesgar gratuitamente.

Tu voto es una decisión económica,.
En un artículo anterior explicábamos fórmulas para crear emprendedores, es decir, personas que ante las circunstancias económicas adversas se deben de enfrentar a un futuro sin poder contar con alguien que le ofrezca remunerarle por el uso de su tiempo.

El Estado, es decir, la organización de un grupo entorno a unas instituciones que se preocupan del correcto funcionamiento de la sociedad, cada vez se encuentra con más problemas a la hora de cumplir con las obligaciones que tiene para con sus ciudadanos.


El declive institucional es evidente, los gobernadores de los Estados se endeudan todos los días poniendo encima de la mesa un aval que han obtenido gracias a un resultado electoral, acatando sus decisiones y  confiando en lo que hacen, y esto ocurre por cinco años. 

Los políticos no consideran que su actuaciones por malas que resulten puedan llegar a considerarse un delito, únicamente aceptan esta definición cuando se pueda demostrar que han utilizado su cuota de poder para beneficio personal, y aún así es difícil probarlo.

El sistema judicial que rige las reglas de todos. de los políticos también, está basado en reglamentos que  son acordados ellos mismos, los representantes del pueblo, y la ley evidentemente, suelen ser bastante benévola con los actores de una gestión pública
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El no gestionar correctamente el dinero de todos implica poder arruinar la vida a muchas personas, hoy ocurre .
Una actuación política siempre se presupone hecha desde la  buena fe, aunque si el resultado es del todo nefasto, su despedida va a ser un "hice lo que creí"... nada más.
Así cualquiera es gestor.¿Dónde queda la responsabilidad?

Recuerdo una conversación con un alto cargo político que me llegó a decir que no me preocupara por las deudas del ayuntamiento, que ya se pagarían.
¿Pero quien las paga?
El ayuntamiento, me comentó.
Entendí por la charla que este ciudadano político trataba al ayuntamiento como un "ente", como alguien ajeno a nosotros que se responsabilizaba de pagar, como si nadie estuviera involucrado en ser responsable de la deuda del mismo... ya que otros lo pagarán.

Me imagino a muchos políticos que entienden las instituciones como entes, personas jurídicas que pese a ser gestores del dinero de la ciudadanía, no tienen nada que ver con ella.

Posiblemente tengan razón, personalmente para enterarme de cómo funcionaba el ayuntamiento tuve que presentarme como político, es muy sencillo, todo el mundo puede hacerlo, solamente es escoger un grupo al que pertenecer.
  • Tener gestores que tienen ideas equivocadas sobre quién paga las cosas, es el primer error.
  • Que cualquiera pueda estar ejerciendo de gestor, la segunda.
  • Si además no tiene una responsabilidad penal o económica por gestionar sus decisiones, ni te cuento.
Un empresario duraría un suspiro si aplicara estas tres características a una dirección o gerencia.
Efectivamente cuando hablamos de empresas y de responsabilidades la cosa cambia mucho.
En una gestión pública los responsables al fin y al cabo son los propios ciudadanos del país, y no les queda otra que confiar en la actuación de sus gobernantes.

La economía privada, la de cada uno, es la que nos resuelve la manera de proceder en la vida que llevamos. Dejarla en manos de personas sin una responsabilidad real, es ciertamente una irresponsabilidad, pero así están las cosas.

Por esto y por otras miles de razones que no voy a explicar ahora, mi decisión es clara, apuesto por la independencia de cada ciudadano, al menos para llegar a conseguirla, y para ello explico diferentes iniciativas que surgen desde una oferta económica, desde la industria.
Por otro lado, mi apuesta personal está del lado de la demanda, donde los ciudadanos, desde una libre decisión de participación, puedan controlar mediante un criterio consensuado, dónde, cómo y con quien participar.
La idea, es la misma: Conseguir una independencia económica, pero generándola desde nuestra responsabilidad como consumidores.