La Sociedad de Consumo, Estructura Piramidal.

En un dólar encontramos también la cúspide de la pirámide. 
Cuando hablamos de sociedades económicamente desarrolladas estamos refiriéndonos a sociedades de consumo, es decir, a las que necesitan practicar diariamente el consumismo.
(Gastar e invertir).
En ellas los consumidores se relacionan entre sí de manera discriminada, creando sociedades o grupos definidos por el poder adquisitivo de sus componentes, con obligación de mantener,  para continuar relacionandose dentro de un nivel, el conocido por el "status social - económico".
Asi podemos clasificar a las personas según diferentes niveles económicos (status): Empezando por  los grandes multimillonarios y acabando en los pobres,
La geometría de la estructura  planteada por estas sociedades siempre tiene la forma de una pirámide, si esta fuera de otra manera estaríamos hablando de otro tipo de sociedades.
En el mundo somos 7.000 millones de personas, la base (el pie de la pirámide) la forman más de 3.000 millones de  personas pobres, y entre ellos 1.000 millones de niños, de los cuales 30.000 mueren todos los días.

El 20% de la población mundial se reparte el 95% riqueza económica de toda la tierra (1.400 millones de personas) y de toda esa riqueza el 25% está guardada en paraísos fiscales,y son de personas situadas en la parte alta de la pirámide, donde comparativamente hay muy pocos .
En la cúspide de esta pirámide económica el dinero deja de tener importancia, y aparecen otras fórmas geométricas que reparten lo que se consigue con dinero: Poder.
El poder de estas subpirámides se mide por la fuerza que contienen, si en la naturaleza Newton nos explicó cómo medirlas: Fuerza= masa x aceleración,  en la economía la fuerza de ese poder coincide con un elemento en la fórmula de Newton, la masa,  que podemos considerar como volumen, (cantidad de dinero, por ejemplo).
Evidentemente, el dinero consigue poder, pero ¿Todo tiene un precio?
Por ejemplo...
¿Se puede comprar la gravedad?
¿y el viento?
La respuesta sería siempre afirmativa, pues se puede mercadear con cualquier cosa, siempre que existan dos elementos fundamentales: La oferta y la demanda.
Generar un mercado es crear estos dos componentes y ponerlos en contacto, de esa manera conseguiremos establecer el precio de intercambio que variará según el mayor o menor interés (demanda) o de la mayor o menor cantidad disponible del producto/servicio (oferta).
¿Que producto? 
Para que exista un mercado ha de existir la propiedad, la pública o la privada.
Un mercadeo consiste en la compra-venta de los derechos que sobre esa propiedad tiene alguien.
Si no existiesen dueños, dificilmente podemos crear un mercado.
De momento, ni la gravedad, ni el viento los tiene... 
La propiedad privada, o la pública (a través de los políticos) deciden qué cosas ofrecer al mercado.
El consumidor final (público o privado) es el que decide qué comprar y a quien.
Evidentemente entre todos los consumidores, son los que tienen una masa de dinero mayor los que disponen del poder de decisión de compra, y parten con una gran ventaja, una gran fuerza.
¿Cual es realmente su ventaja?
Hay que distinguir en estas sociedades de consumo lo que es "gasto" y lo que es "inversión".
Los ricos  van a "gastar" el dinero en los mismos tipos de cosas que los demás, solo que multiplicando la cantidad gastada.
No irán en metro ni en tren o autobús, utilizan un avion o un helicoptero.
No van a una discoteca, se montan sus  fiestas a la carta.
No comen de menú, tienen una dieta estupenda preparada para ellos, cuidando la salud...
Si falta la salud, de poco sirve el dinero, pero ellos tienen un seguro fenomenal!
Los ricos y los pobres no somos muy diferentes en el gasto, lo que sucede es que unos gastan mucho más y en cosas que otros no podemos ni soñar... un paseo espacial, por ejemplo.
Los ricos y los pobres tienen que comer, dormir, beber... en definitiva, vivir.
No nos diferenciamos en este aspecto... excepto por las cosas que tienen que consumir unos y la elección de los otros, los que pueden elegir.
Donde realmente nos diferenciamos es en el poder de la inversión.
Los ricos invierten mucho dinero en cosas donde nosotros no podemos acceder: en industrias, inmuebles, tierras, comunicaciones, tecnología... etc, invierten en elementos productivos, invierten para ganar más, invierten y no paran de invertir. Un rico sabe que es rico por la inversión, que no tanto por el dinero.
La sociedad de consumo necesita de sus inversiones, pero necesita mucho más el gasto diario, el de todos, tanto es así que lo provoca, y el marketing sirve para hacerlo.
La estructura piramidal de nuestra sociedad económica funciona, a pesar de los desequilibrios que provoca, pues te dice que todos tienen la oportunidad de escalar, de ir subiendo niveles.
La llegada de nuevos elementos en el mercado (los recientemente creados mercados financieros), las antiguas inversiones productivas (en la industria, tecnología, desarrollo), están siendo reemplazadas por juegos económicos especulativos muy peligrosos y muy lucrativos entorno al principal sistema de intercambio: el dinero.
Este captitalismo generado desde la especulación financiera y nó desde una inversión productiva necesita una reglamentación para que la fuerza del dinero no pueda ser libremente manejada por los nuevos mercaderes.
¿Es la pirámide una buena estructura?
Las pirámides constituyen una sólida estructura, y solo dependen del volumen de la base sobre la que se sustentan. A mayor volumen, mayor solidez.
Si consideramos que es la masa del dinero la que genera fuerza en la economía, una estructura piramidal va a ser la mejor manera de repartir el mismo y poderlo controlar, ahora bien, son muchos que estando en la base van a sufrir su sistema de reparto, y muchísimo más si el flujo de dinero hacia el consumo se está utilizando especulatívamente.
Si la sociedad de consumo entiende que mediante  la masa poblacional,  de personas (que no del volumen de dinero) se puede conseguir generar mucho poder, una estructura piramidal deja de tener sentido, pasando a tener una forma geométrica mucho más molecular, trazando mallas.
Las mallas cohesionan formando estructuras poderosas, siempre que tenga sus lazos bien fijados.
En el marketing (creacion de mercados) hay sistemas que basan su fuerza en conseguir generar la masa suficiente de personas para generar ese poder encaminado a conseguir la denominada "libertad financiera".
De momento es lo que hay, sigue utilizando la fórmula geométrica clásica.
¿Cómo establecer que la masa de consumidores tenga otra forma de organizarse?,
Desde la idea del marketing cooperativo podemos establecer esas redes moleculares, creando las llamadas "zonas de compromiso", diferentes lugares donde se establecen unos valores de intercambio predeterminados y aceptados por los consumidores mediante una reglamentación.
No se necesita una geometría piramidal, no existe un posicionamiento, existe un espacio donde se ubican los componentes para crear la fuerza que han comprometido y conseguir así diferentes grados de poder en la sociedad del consumismo.
Internet, la telefonía  móvil, la aparición de nuevas redes sociales, el mundo se hace mucho mas global...
La oportunidad de los negocios se concentra en torno a los consumidores, a todos nosotros, independientemente del grado de consumo o incluso nivel de renta, para ello introducir nuevas ideas, explicarlas y  mostrar la manera de lograr un primer desafío:  Dar a conocer.
Empezar a creer es empezar a entender que esa gran fuerza existe y que reside en todos los que consumimos... todos nosotros,
Es, en definitiva, conocer primero para poder decidir después.